¿Cuántos apretones de manos serán necesarios?
“La probabilidad de tener un conocido común con un perfecto extraño, incluso de otro continente, es mayor de lo que se cree. La comunicación personal, postal y electrónica de rápida expansión con amigos, parientes y colegas nos conectan con redes más extensas que las que tenían nuestros antepasados. Un psicólogo estadounidense de la Universidad de Harvard investigó en cierta ocasión la magnitud de las conexiones interpersonales en Wichita, Kansas. Se escogieron nombres al azar. A cada persona se le dio una carta dirigida a una cierta Alice en Cambridge, Massachusetts, y se le pidió que la enviara a un conocido que creyera que pudiera saber quién era ella. La idea era que, a su vez, éste enviara la carta a uno de sus conocidos y que la cadena continuara hasta que la carta llegara a Alice, a 2,250 Km. de distancia. Sólo cuatro días pasaron antes de que Alice, la esposa de un estudiante de teología, recibiera una de las cartas. Un granjero de Wichita la entregó a un sacerdote que conocía. El sacerdote la envió a un amigo, otro sacerdote, en Cambridge. Este último conocía a Alice en persona y le entregó la carta. Sólo hubo dos enlaces en la cadena entre el granjero y Alice. Al concluir el estudio, el número de enlaces intermedios variaban de dos a diez, con un promedio de cinco. Cuando se les preguntó a las personas cuántos enlaces creían que la cadena había tenido, muchos pensaban que unos 100.”
Dicen que se pueden conectar a dos personas mediante sólo siete apretones de manos. En mi caso no fueron siete, fueron diez, totalmente desconocidos, que cruzaron el Atlántico, y todo a través de la red de amigos Hi5, aunque estoy casi segura que podría hacerlo a través de menos personas. Conseguí llegar hasta mi hermano, nueve años mayor que yo y que estaba viviendo en Ecuador. Fui a la página de una amiga del colegio, de ahí a la de una amiga suya, y pasando por Alicante, Ibiza, Miami y Venezuela conseguí llegar hasta la de una chica que entre sus amigos tenía incluido a mi hermano. Está demostrado, y la gente se sigue sorprendiendo de que nos conozcamos en una misma ciudad, aunque sea tan grande como Madrid. Si es que, ¡el mundo es un pañuelo!
Dicen que se pueden conectar a dos personas mediante sólo siete apretones de manos. En mi caso no fueron siete, fueron diez, totalmente desconocidos, que cruzaron el Atlántico, y todo a través de la red de amigos Hi5, aunque estoy casi segura que podría hacerlo a través de menos personas. Conseguí llegar hasta mi hermano, nueve años mayor que yo y que estaba viviendo en Ecuador. Fui a la página de una amiga del colegio, de ahí a la de una amiga suya, y pasando por Alicante, Ibiza, Miami y Venezuela conseguí llegar hasta la de una chica que entre sus amigos tenía incluido a mi hermano. Está demostrado, y la gente se sigue sorprendiendo de que nos conozcamos en una misma ciudad, aunque sea tan grande como Madrid. Si es que, ¡el mundo es un pañuelo!


0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home